Cuando la no directividad deja de ser teoría

 

    Un enfoque a partir de la Tesis Doctoral del Dr. Gorka Bartolomé Anguita sobre "El impacto de las competencias del coaching no directivo en los mecanismos de creatividad del cerebro" (2021)

    Hay momentos en los que el debate sobre coaching deja de ser un intercambio de opiniones y se convierte en algo mucho más incómodo y mucho más útil. Deja de girar alrededor de etiquetas, relatos de “presencia” o estilos personales y aterriza en una pregunta simple, ¿qué pasa cuando el coach interviene de una manera u otra?, ¿qué condiciones crea y qué efectos se pueden observar sin necesidad de adornarlo?.

    Me interesa precisamente ese aterrizaje, por eso resulta valioso leer con detenimiento una tesis doctoral centrada en coaching no directivo y su relación con la creatividad. No porque “hable de cerebro”, sino porque compara condiciones de intervención y trata de observar qué ocurre cuando el proceso se conduce por vías distintas.

    El punto de partida es sencillo. El coaching convive desde hace años con una indefinición metodológica que provoca malentendidos sobre su práctica y su esencia. En ese contexto, la tesis analiza un fenómeno concreto, la creatividad y la generación de insight y lo pone en el centro del debate para evitar discusiones abstractas.

    Lo más interesante es que la tesis no se queda en una idea bonita. Propone un diseño comparativo con tres condiciones durante la resolución de problemas y la consecución de objetivos: una condición rumiativa, una condición directiva y una condición no directiva, registrando actividad electroencefalográfica durante el proceso. Dicho de otro modo, en lugar de discutir “qué estilo suena mejor”, se pregunta qué cambia cuando el acompañamiento adopta un encuadre u otro.

    En este enfoque, la creatividad no se presenta como inspiración romántica, sino como un proceso que puede verse favorecido o entorpecido por determinadas condiciones conversacionales

    La tesis describe asociaciones entre la condición no directiva y patrones de actividad cerebral vinculados a mecanismos de insight creativo, diferenciándose de las otras dos condiciones. Ese dato, leído con prudencia, abre una conversación más seria que la de los eslóganes.

    Ahora bien, el valor de esta tesis no está en “convertir el coaching en neurociencia”. Está en aclarar una confusión frecuente: la no directividad no es pasividad. No es quedarse callado, no es neutralidad estética, no es “ser agradable”. Es una forma de intervención que exige competencia y estructura. 

    Una conversación no directiva no es una conversación sin forma, es una conversación sostenida con criterio y rigor.

    En ese punto, la tesis resulta especialmente útil porque no plantea la no directividad como un ideal moral, sino como un modo de operar. 

    Introduce la idea de metacompetencias del coaching no directivo y utiliza una estructura reconocible para sostener el proceso. Esto es importante porque devuelve el foco a lo técnico: qué haces, qué evitas y qué condiciones creas para que la claridad sea propia, sin interferencias.

    Y aquí aparece un matiz decisivo. Cuando el coaching se psicologiza, tiende a apoyarse en explicaciones sobre el otro y en etiquetas que suenan profundas. 

    Cuando el coaching se ordena metodológicamente, el criterio está en otra parte, en no sustituir al coachee, en no transferir lectura como si fuera verdad y en favorecer un proceso interno de reflexión que no dependa de la interpretación del profesional. 

    La no transferencia, entendida como criterio operativo, protege el lugar del discernimiento del coachee.

    También es valioso que la tesis incluya prudencia metodológica al señalar limitaciones técnicas y de diseño. Esto devuelve seriedad al enfoque y evita convertir un hallazgo en propaganda.

    ¿Qué aporta entonces esta vía?. Aporta un espejo exigente. Obliga a preguntarse qué estamos haciendo realmente en sesión cuando decimos “no directividad”, qué significa intervenir sin sustituir criterio y por qué una conversación ordenada, sin transferencia, puede favorecer algo tan concreto como el insight creativo. 

    No es un salvavidas retórico, es un punto de apoyo para profesionalizar el debate.

    En definitiva, esta tesis permite replantear la conversación desde un lugar más sólido. 

    No se trata de vender “neurocoaching” ni de vestir de ciencia lo que no está delimitado. Se trata de mirar una investigación concreta y recordar algo que se olvida demasiado, la identidad profesional se gana delimitando método, sosteniendo coherencia y pudiendo explicar qué se hace y qué no se hace, sin reemplazar el criterio de la persona.

Concha Castelló - Docente en Neurociencias

Coach


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