El cambio no empieza por donde crees
Hay una idea bastante extendida que conviene desmontar cuanto antes y es que el cambio no empieza cuando alguien decide cambiar, ni cuando aparece la motivación, ni siquiera cuando uno tiene la sensación de haberlo visto claro por fin. En realidad, la mayoría de las personas no cambia porque quiera mejorar, sino cuando ya no puede seguir sosteniendo lo que hace y ese matiz, lejos de ser menor, señala el verdadero punto de partida. Se ha instalado la idea de que cambiar es un acto casi voluntario, una decisión consciente que surge en un momento de claridad, como si bastara con sentarse, evaluar la propia vida y dar un paso en otra dirección. Sin embargo, la experiencia desmiente esa imagen con bastante crudeza porque la gente ve, sabe e incluso reconoce que algo no encaja y aun así continúa. Continúa en el mismo lugar, haciendo lo mismo y sosteniendo situaciones que han dejado de tener sentido, no por falta de intel...